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Civil

Vicios ocultos y defectos constructivos

En ocasiones, la compra o la reforma más importante que una persona va a realizar en su vida, para la que dedica todo su esfuerzo, ilusión y recursos; y para la cual en muchas ocasiones debe endeudarse por largo tiempo, se convierte en un grave problema.

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Puede ser que la vivienda que se haya adquirido (ya sea de segunda mano o de obra nueva) o las reformas que se hayan contratado con una empresa padezcan algún tipo de problema, defectos constructivos graves que afecten al edificio o a la vivienda, afectaciones igualmente esenciales (como pueden ser humedades, defectos, malas calidades que se alejan de lo prometido), o bien actuaciones constructivas mal acabadas o realizadas. También es posible que la obra haya sido abandonada por el contratista a mitad de la obra, habiendo recibido ya todo o gran parte del dinero comprometido, y dejando a la persona sin capacidad económica y con una vivienda en la que no puede residir.


Otras veces se trata incluso de vicios ocultos de naturaleza diferente (presencia de termitas, carcoma, …), con las patologías que ello provoca; o bien, instalaciones deficientes o que no funcionan, aislamientos inexistentes, etcétera.

El contratista, el promotor de la obra, el constructor, los arquitectos y resto de profesionales, el vendedor que oculta la existencia de vicios constructivos, o la empresa de reformas que actúa sin profesionalidad (o que simplemente se van) pueden ser responsables de los daños y perjuicios que provoquen por acción u omisión, y por los importes que en su caso se hayan cobrado indebidamente por actuaciones no realizadas o realizadas deficientemente.

En este tipo de problemáticas es decisiva la rapidez; si no se actúa a la mayor brevedad puede que la acción para reclamar sus derechos haya caducado (ello es especialmente importante cuando hablamos de vicios ocultos, pero lo es en todos los casos). Es importante acreditar qué se ha hecho y que lo realizado es deficiente; es decisivo contar con asesoramiento desde la primera problemática para establecer una estrategia de reclamación. Hay que tener en cuenta que un Juez no conoce la historia del cliente y todos los problemas que ha sufrido como consecuencia de los defectos y vicios de la construcción: para poder explicárselo será necesario no sólo que el Juez escuche al cliente, sino que la prueba y los documentos lo apoyen.

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